Lady Godiva es, según la tradición inglesa, una heroína del siglo XI. Su nombre quiere decir «regalo de dios», porque era todo virtud y bondad. Sin embargo, fue dada en matrimonio al conde de Chester, un hombre atroz que tenía a su pueblo oprimido por tantos impuestos. Intentando interceder por ellos, habló con su marido pidiéndole que fuera un poco más piadoso con el sufrimiento ajeno. El noble accedió, pero puso una extraña condición: su esposa tenía que atravesar la ciudad totalmente desnuda. Así demostraría cuánto le importaba el pueblo.

Lady Godiva accedió. Tenía una larguísima cabellera, y pensó que quizá esta vez le sería de utilidad. Se deshizo sus bellas trenzas y lo expandió para que la cubriera al máximos, se desnudó, se subió a un caballo y en silencio recorrió la ciudad. Este es el momento que recoge el pintor John Collier en 1898. Desnuda sobre el caballo, con una impresionante montura decorada. Tiene el pelo bastante más corto de lo que cuenta la leyenda, de tal manera que no cubre su cuerpo. A pesar de eso, ella con pudor intenta cubrir sus pechos con el pelo. De esta manera la pintura es mucho más erótica de lo que debería.

La ciudad que recorre la dama de la pintura de Collier reproduce arquitecturas medievales, pero está vacía. No ha nadie en sus calles que haya acudido a ver el espectáculo. Efectivamente la leyenda cuenta cómo sus súbditos se encerraron en sus casas al paso de la dama, como símbolo de respeto por el gesto que estaba teniendo con ellos. — en The Herbert Art Gallery & Museum, Coventry. — con María Cisneros y 2 personas más.